Carpe Diem Keniano

Kisumu está a cincuenta kilómetros de Kakamega. El único medio de transporte entre ambas ciudades es el taxi o los matatus, los cuales tardan en torno a dos horas debido a las obras de la carretera y las múltiples paradas que hacen durante el recorrido. A pesar de estar tan cerca, la carretera que une ambas ciudades con Nairobi es diferente.

Matatus que hacen el recorrido Kakamega-Kisumu

Hace escasos días, en mi último viaje de regreso desde Nairobi, pregunté al conductor antes de subirme si íbamos a Kakamega. Por supuesto, él dijo que sí, ¿Cómo un keniano diría que no a algo? ¿Qué quiere oír el cliente, qué si? Pues se dice que sí, y luego si la realidad es otra, ya veremos cómo lo solucionamos. Y efectivamente, la realidad fue otra.

Hubo un momento en el viaje en el que empecé a no reconocer la carretera –cuestión extraña cuando la he recorrido multitud de veces en estos meses-, así que pregunté de nuevo al conductor y efectivamente, íbamos hacia Kisumu. Pero lo mejor de todo es que cuando le espeté que si recordaba que yo iba a Kakamega me dijo que sí, que me compraría él el billete en matatu para ir a Kakamega, lo que provocó una larga conversación entre el susodicho y una servidora sobre las maletas y la hora de llegada a ambos destinos por la seguridad de concierne el viajar de noche y más para una mujer, y además, blanca. La historia acabo bien, afortunadamente, llegué a Kakamega todavía de día, aunque por poco tiempo. Eso sí, también llegué más cansada de lo normal por haber añadido dos horas de viaje al ya de por sí, largo y tedioso trayecto.

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Carretera Kakamega-Kisumu en obras

A pesar de llevar viviendo en este país diez meses, reconozco que a veces este tipo de anécdotas me siguen sorprendiendo y depende del día, me hacen perder –aunque cada vez menos- los nervios. Sin embargo, son también este tipo de situaciones las que me encantan de Kenia. Es un país en el que nunca sabes qué te va a pasar, cada día es completamente nuevo. En el momento de poner un pie fuera de tu casa, puede pasarte de todo, es imposible prever cualquier mínima cuestión, ni siquiera tienes la total seguridad de que vayan a suceder los planes marcados. Es un carpe diem en su máxima expresión, pero a su vez, en ese caos, todo tiene su sentido y las piezas del puzle encajan sin saber muy bien por qué.

DSCN0999Por eso, cuando me preguntan si me quedaría más tiempo en Kenia, digo siempre que sí, aunque sin saber todavía lo que ocurrirá. Sí porque creo que una de las mayores enseñanzas que te aporta vivir aquí es precisamente saber vivir con el carpe diem, aceptar todo según va llegando y confiar en el tiempo y en el destino.

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10 thoughts on “Carpe Diem Keniano

  1. Estás hecha una leona. Una buena historia y tendrás mas, seguro, así que no dejes de escribir aquí.

  2. alosanz says:

    Querida María, esa enseñanza de vivir el día a día, bien podría ser lo más importante en la vida. Saber apreciar el hoy y el ahora, porque mañana podría no existir. Y así, disfrutar más de la propia vida. El carpe diem Keniano puede ser la única opción para muchas personas que quisieran tener tiempo de soñar, y de hacer otras cosas. Para nosotros, los europeos avanzados y desarrollados, el carpe diem es algo de lo que nos tenemos que acordar, porque vivimos el falso lujo de pensar en el futuro sin disfrutar del presente. Pero no sólo se trata de disfrutar, sino de aceptar. Muchos de los kenianos con los que yo he hablado, aceptan, no sin sufrir, la vida que tienen, y encuentran el consuelo y la alegría cuando piensan que forman parte del plan de Dios. Entonces todo cobra sentido para ellos. Cuántas veces nos preguntamos por el sentido de la vida? Probablemente un Keniano lo tenga más claro que nosotros. Yo, sin recurrir a Dios, quisiera tener la tranquilidad de que la vida tiene el sentido que tiene mi día a día.
    Querida María, tú te buscaste la suerte y te has construido tu presente. Vive. Vive y disfruta de la maravilla de aprender cada día.

    • María Arnal says:

      Muchas gracias, qué palabras más bonitas 🙂 Como bien sabes, estas realidades distan tanto de las nuestras que lleva su tiempo intentar entenderlas, en la medida de los posible, o por lo menos, respetarlas. Un fuerte abrazo

  3. Isabel Moreno says:

    Admiro tu coraje por atreverte a elegir una vida imprevisible. Y envidio el caudal de experiencias vitales que eso te está proporcionando. Enhorabuena, Maria, por ser la dueña absoluta de tu vida. Un beso

  4. gloria says:

    ¡qué bueno! aprender a vivir con la incertidumbre de no saber qué pasará en un rato ¡eso sí es un gran aprendizaje para la vida! Confiar, confiar y confiar…un besote grande!

  5. Carles says:

    Hola, María. Soy un periodista de Sabadell, Barcelona ¿Te acuerdas que te dije que quizás me pasaría por el Kakamega Forest? Bueno, lo intentaré en unos 15 días, cuando llegue a Kenia, Mungu Akipenda (si Dios quiere, como dicen en swahili). He encontrado una casa particular para pasar un par de noches. ¿Algún consejo para visitar la reserva? ¿Se llega fácil desde Kakamega?… Gracias. Cualquier cosa, puedes contactar conmigo por mail o a través de mi blog
    http://carlescascon.wordpress.com/
    Y si necesitas alguna cosilla de España (que pese poquito: voy en billete de oferta, ejem), veré qué se puede hacer. Saludos gracias por compartir tus divertidas historias africanas. Ya kuonana, wakati njema, Carles

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