Junior: 1#Namibia

img_2311Namibia era la razón del viaje en camión. Hace mucho tiempo una amiga insistió en que debía visitar este país antes de irme de África porque era el gran desconocido y uno de los más preciosos de los muchos que había visitado. El desierto más bonito del mundo, ha dicho en varias ocasiones. No le faltaba razón.

Namibia tiene una extensión de unos 800.000 kilómetros cuadrados y una población de 2,1 millones. Estos datos le convierten en el segundo país con menos densidad de población del mundo después de Mongolia. Uno no se hace a la idea de las cifras hasta que las vive. Recorrimos el país de sur a norte durante diez días. Nunca había sentido tanta soledad en la carretera. Rara la vez que nos cruzábamos con algún otro vehículo, a excepción de las zonas turísticas, que estaban como cualquier destino turístico, llenas de gente. En 500 kilómetros de carretera es fácil no divisar ningún poblado, sólo gasolineras.

Namibia estuvo bajo el protectorado sudafricano hasta 1990, momento de su independencia. Entre 1884 y 1915 fue colonia alemana, pero tras la Primera Guerra Mundial, por mandato de la Liga de las Naciones pasó a depender del país vecino, del que fue su quinta provincia hasta los años setenta y donde mantuvo la misma organización que habían instalado los alemanes previamente.

La parte sur de Namibia comparte con Sudáfrica no sólo el río Orange, en el que pasamos una mañana de lo más divertida haciendo canoa. Esa zona del continente está agraciada con diamantes, piedras preciosas y viñedos. Aunque los primeros se encuentran principalmente en Sudáfrica, en Namibia sigue habiendo carreteras cortadas a las zonas de la minas para evitar que los curiosos se lancen a probar suerte.

Los minerales son el motor de la economía de este país donde se han encontrado algunos de los más grandes del mundo. Las 150 minas en funcionamiento y el mercado que engloba la minería supone actualmente un 10% de su PIB aproximadamente, pero llegó a ser un 20%.

Namibia es principalmente un gran desierto en el que sus paisajes cambian conforme lo recorres. El desierto del Namib ocupa la costa del país y está considerado el más antiguo del mundo, razón por cual la tierra es de tonos rojos en vez de blancos o amarillos; y en el que se encuentran bellezas de la naturaleza como las dunas de Sossusvlei. El desierto de Kahalari se encuentra en el sureste del país compartiendo territorio con Botsuana y Sudáfrica.

Las dunas de Sossusvlei y el parque nacional de Nambi-Naukluft era el día más esperado del viaje para muchos y uno de los principales destinos turísticos del país. En un breve espacio de tiempo desde la salida del campamento hasta que llegas al punto de destino te ves rodeado de un sin fin de dunas en el que no alcanzas a ver el final. Te hacen sentir un ser diminuto de la naturaleza, si no fuera por la afluencia de turistas, el silencio sería embriagador.

Entre duna y duna se encuentra escondido el Dead Vlei, un pequeño islote cuyo origen se remonta a más de 800 años cuando las dunas bloquearon el paso al mar del río dejando morir a la vegetación que lo poblaba.

En medio de ambos desiertos se producen espectaculares formaciones geológicas como los cañones de Fish River y Sesriem o las montañas de Spitzkoppe. El cañón de Sesriem es una de esas “paradas técnicas” del viaje en carretera por Namibia del que no esperas grandes emociones cuando lo observas desde lo alto pero recorrer sus estrechas gargantas te producen hasta cierta claustrofobia.

El cañón del Río Fish es el segundo cañon más grande del mundo después del cañon de Colorado en Estados Unidos. Simplemente bajar y visitar sus entrañas lleva tres días. Su formación data de más de 350 millones de años y aunque hoy día nadie vive allí, ha sido hasta hace relativamente poco un lugar habitado. En 1969 se encontraron pinturas rupestres de más de 28,000 años , más o menos de la misma época de las españolas y francesas. La tribu de los Nama habitaron este lugar hasta hace pocos años y libraron bastantes batallas contra los alemanes durante la ocupación.

Las montañas de Spitzkoppe son uno de esos lugares que combinan la magia de los cuentos y la tranquilidad tensa de los sitios con mucha historia. Como formación geológica de granito pertenece a las épocas más antiguas de la formación de la tierra, por lo que la erosión de miles de años ha permitido las formas redondas de sus montañas. Esta zona fue durante miles años hogar de cazadores recolectores  (Bushmen) y posteriormente habitada por las tribu Damara y Nama. Los bushmen llenaron las paredes con sus pinturas mientras habitaron sus cuevas. Para casarse, los hombres debían demostrar su valía matando a un pequeño antílope clavándole un cuchillo en la garganta. Una vez muerto el animal, el hombre podía pedir la mano de su futura esposa.

Conforme se asciende en el país en dirección Angola, el paisaje va tornando a más agreste y desiertos blancos, como el que inunda el parque nacional de Etosha, uno de los más grandes de África. Es cierto que Namibia no es un destino para ver vida salvaje, sobre todo si se vive en el Este de África, pero el parque tiene también su atractivo. Es prácticamente imposible no ver vida salvaje gracias a los numerosos charcos de agua artificiales colocados a lo largo y ancho del parque y en todos sus hoteles con el objetivo de atraer animales. Lo mejor de la visita fue ver por fin jirafas beber agua, un avistamiento  nada fácil.

Y para terminar, el camping Desert Shelter Cha merece una mención especial. Un campamento en mitad del desierto, sin luz y con escasa agua, con cuatro cuadras para acampar y regentado por una familia. Nadie espera lo que ofrece. Uno de los mejores safaris que he hecho en cuatro años viviendo en ese continente. Sin ver animales salvajes apenas, pero con explicaciones exhaustivas sobre la fauna y flora del lugar. Y a la hora de dormir, eliges abrir el saco al raso en un lugar sin vallas protectoras para estar a escasos metros de las cebras y antílopes que visitan el charco de agua. Perfecto.

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2 thoughts on “Junior: 1#Namibia

  1. Qué chulo María, entre los fotones y redacción tan buena me has transportado por un momento a Namibia. Súper viaje! qué envidia

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